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Cassandra’s Sons: el indie folk inunda el Koitton Club

Koitton Club ha sido el lugar elegido por Cassandra’s Sons para dar el que será su último concierto antes de entrar a grabar su primer disco de estudio. Se trata de un grupo de música indie que combina elementos del folk y el pop. El local, que se encuentra escondido entre las callejuelas del barrio de Sants, cuenta con un escenario modesto iluminado con luces tenues de color verde oscuro. El bar dispone de una barra de copas muy larga que ocupa uno de los laterales del local, donde varios clientes esperan impacientes en sus taburetes a que empiece a vibrar la música.

Logo del local
Logo del Koitton Club. SOFÍA VALCÁRCEL.

El Koitton Club comienza a llenarse. La gran mayoría del público apenas llega a los treinta años y viste con ropas de tendencia vintage, propias de este tipo de movimientos musicales. En pocos minutos, ya no cabe nadie más en el reducido espacio que rodea el escenario. De repente, seis personas se separan de la multitud para subir a escena uno a uno. La banda saluda con una leve inclinación hacia adelante y, en silencio, se colocan sus respectivos instrumentos musicales. No hacen falta presentaciones.

El sonido de la batería marca el comienzo del concierto. Siempre inician sus actuaciones con una intro musical, sin voces excepto por algunos coros que Marta Palacín, la vocalista, regala a la audición. Acto seguido, Albert Jornet, el bajista, agradece al público que una vez más hayan ido a apoyarles. Gracias al dinero que han conseguido recaudar a través de la plataforma de crowdfunding Verkami, podrán grabar algunas canciones en un estudio dedicado a ello. Así se conformará su primera maqueta.

El segundo tema que suena es Circus. Se trata de una canción alegre y divertida que trata de acercarnos al mundo circense. La banda no duda en utilizar instrumentos tan variopintos como una armónica, un ukelele o un acordeón para conseguir esa ambientación. En ocasiones, es difícil conseguir escuchar a la vocalista debido a los susurros ininterrumpidos del público.

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Aunque la mayoría de temas de Cassandra’s Sons están en inglés, también han producido alguno en catalán. Así lo demuestran con Pont des arts, cantada a dúo por los hermanos Palacín, que combina partes lentas y un estribillo muy pegadizo que hará que no te olvides de él. Trata sobre la juventud que no aprovecha la vida porque cree que aún le queda demasiado tiempo por delante. Durante el transcurso de la canción, consiguen arrancar algunas palmas al público, que baila al son de la música.

http://www.ivoox.com/cassandra-s-sons-pont-des-arts_md_2979046_1.mp3″

Continúan su repertorio con una versión de Patrick Watson, cantante canadiense, del que interpretan Into giants, un tema de su último álbum. Poco se puede decir de una versión en acústico tan impecable como la que protagonizan Gerard y Guillem Vidal a la guitarra.

No podía faltar The uncanny story of the stranger Cliff Meadow, un tema que recoge toda la esencia del grupo: una mezcla de música indie con toques folk, gracias a las guitarras acústicas que corren a un ritmo frenético. Alex Palacín es el encargado de poner voz a esta historia de aventuras en la que Meadow acabará enamorándose perdidamente de una joven. Sin duda, una de las canciones preferidas por el público, que no para de acompañar con palmas y bailes la actuación del grupo.

La vocalista del grupo, Marta Palacín
La vocalista del grupo, Marta Palacín. SOFÍA VALCÁRCEL.

Cerraron el concierto con dos temas más: My heart is yours y She’s never come back home. En esta ocasión, todos los integrantes de la banda cantan alguna parte de esta balada, incluyendo a Martí García, el batería, que está arrinconado en un lado del escenario.

Los aplausos estallan cuando suenan las últimas notas que cierran el concierto. Los componentes de Cassandra’s Sons dejan sus instrumentos a un lado y devuelve otra inclinación hacia el público a modo de despedida. En ese momento, los vítores se intensifican hasta tal punto que la audiencia pide otra canción. Después de unos segundos de susurros, el grupo anuncia que tocará un tema más: Heroe, un acústico que la banda se había reservado para acabar su actuación.

Finalmente, el grupo baja del escenario y vuelve a mezclarse con el público del que había salido, diciendo adiós a una velada perfecta en el Koitton Club.

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